Sobre qué se construye CUR.
Cinco decisiones que preceden a cualquier función. Cuando algo entre en conflicto con estos principios, es CUR quien se corrige.
La tecnología debe reducir la incertidumbre.
Toda decisión de diseño se evalúa por una única pregunta: ¿reduce esto la incertidumbre del clínico o la aumenta? Si la aumenta, no entra.
La inteligencia artificial asiste al clínico.
Nunca lo sustituye. CUR presenta hipótesis, estructura información y prioriza urgencias. El juicio clínico corresponde siempre al profesional veterinario.
Toda recomendación debe ser trazable.
Cada salida del sistema puede reconstruirse: entrada, razonamiento, versión del modelo, timestamp. Sin trazabilidad no hay medicina responsable.
La transparencia construye confianza.
Documentamos lo que funciona, lo que es demostración y lo que aún no existe. Ninguna cifra inventada, ninguna capacidad prometida antes de estar respaldada.
El profesional veterinario se mantiene en el centro.
Todo el ecosistema —tutores, clínicas, laboratorios, farmacias, datos— orbita alrededor del criterio del veterinario. CUR coordina, no interviene.